
Luego de un poema y 20 horas de vuelo, Urs-Peter llega al país de su enamorada. Pero en el aeropuerto lo esperan además de ella, su hermana y un cura, dispuesto a casarlos allí mismo. Urs-Peter –azorado e irritado- entiende que comprenderse y encontrarse no será tarea sencilla, sobretodo teniendo en cuenta que Selina no habla ni inglés.
Un viaje hacia la comunicación que los obligará a un idioma común, que derribe los prejuicios, atraviese culturas, diferencias de género y procure finalmente algún genuino encuentro, si es que acaso tanto es posible….